Distintas disposiciones ante la vida

Como cuando en la esgrima los dos contendientes
inician el asalto con mucha cautela,
y antes del ataque se aseguran de que
la defensa está en orden y el riesgo es el mínimo,
de la misma manera todas las mañanas
hay que levantarse: con firmeza, con garra,
pero también con mucha precaución. No siempre
hay que echarse a la calle a comerse el mundo.
Basta, en ocasiones, con mirar, con estar,
con discurrir sin prisa entre los cascotes
igual que quien busca refugios antiaéreos.
Otras veces, en cambio, hay que estar despierto.
Sin saber para qué, pero hay que estar despierto.

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