Charlatanes

Tengo pocas ganas de salir a la calle.
No por el calor, o no solo por eso.
Cotorreos. Bobadas. “Estas vacaciones
han sido…”. Sandeces. Las palabras avanzan
antes de ser pensadas. “Mi opinión, si quieres
que te diga…”. No quiero, en absoluto. Tengo
que encontrar la manera de hacer que se callen
o la manera al menos de que no disloquen
con sus gritos el terco transcurrir, el seco
gorgoteo. Nadie avanza pero nadie
se para: como hojas que no se recogen.
“Mi opinión, sin embargo…”. No quiero saberla,
así que es muy probable que me quede en casa.

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