Una serie envidiable (es decir, que produce envidia)

The Crown es una serie británica. Y utilizo en este caso el adjetivo no tanto como un gentilicio al uso, sino como un calificativo de grado. En otras palabras: decir de una serie que es británica es decir que es buena, incluso muy buena y, muchas veces, magistral.

Pues eso: The Crown es muy buena.

Reúne todos los requisitos de las series británicas: excelente producción, muy buenos actores, un guion sólido y pertinente. Estas cosas es difícil que fallen cuando en el Reino Unido se meten en faena.

The Crown es buena, pero no una obra maestra. Eso no. En absoluto. A los responsables del producto se les ha ido esta vez la mano en el ritmo, premioso como nunca, tan sosegado que conviene verla con el estómago vacío, porque, visto cualquiera de sus capítulos en pleno proceso de digestión, puede convertirse en una invitación a la siesta.

Además, el guion resulta un poco insulso y da a veces la impresión de que los guionistas no encuentran materia suficiente para construir la historia.

Pero, caramba, qué valor le echan. Y qué envidia dan.

Porque tomar la figura de la actual soberana y contar su llegada al trono y sus primeros años de reinado no es un reto del que resulte fácil salir airoso.

O te pones blandengue, o creas un conflicto institucional. Estos son los dos riesgos.

Los creadores de The Crown caminan entre ambos bordes con gran soltura y buenos resultados. Hablan de personajes cruciales en la historia de  la reciente Gran Bretaña (algunos aún tan vivos como la misma protagonista) con la suficiente veracidad y verosimilitud como para participar dignamente en el juego. La ‘suspensión de la incredulidad’, que Coleridge propuso para abordar el acercamiento a una obra de ficción, es aquí fácil porque todo resulta creíble.

De paso, los diez capítulos de la serie constituyen un curso acelerado de adentramiento en el derecho británico, en sus usos constitucionales y en sus modos de gobierno.

Yo he visto The Crown autoplanteándome un enigma diabólico: ¿Cómo funcionaría una serie española que abordara los primeros años del reinado de Juan Carlos I? ¿O los últimos suyos y los primeros de Felipe VI, en la que incluso salieran retratados los asistentes  al cóctel de coronación?  ¿Quiénes serían los actores, los directores, los guionistas? ¿Cuál sería el relato -el storytelling- de la serie: su arranque, su transcurso, sus anécdotas, sus hitos? ¿Con quién habría que hablar, qué resistencias habría que vencer, qué muros infranqueables habría que franquear?

Ya, ya sé que ha habido algunas series españolas sobre don Juan Carlos y don Felipe. Y sobre la Transición y etcétera. Pero mi delirio llega muy lejos: pretendo series sobre esos temas que, sin llegar a ser The Crown , no nos produzcan bochorno.

No sé si me explico.

 

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